miércoles, 13 de julio de 2011

El consumo no es malo, el hiperconsumo si lo es


Publicado en: Mercadeo Estrategico

Gilles Lipovetsky, Filosofo contemporáneo francés, asegura que:
No tiene nada de malo el consumo, sino lo que verdaderamente es perjudicial es vivir excesivamente de el, en sustituir nuestras pasiones y nuestra felicidad en objetos Banales

Las realidades de la publicidad han cambiado. Desde una inocente e inofensiva campañas publicitarias hasta hoy en dia; que vivimos pandemias en las cuales el consumidor requiere de ciertos productos para sentirse bien consigo mismo.

Si antes la religión y el gobierno o reinado, eran los modelos a seguir y la base de valores de una sociedad, hoy en dia, las empresas y específicamente la publicidad tiene el poder de los valores, y de moldear el comportamiento y pensar humano del hombre contemporáneo.

La ola es tan fuerte que homogeniza a los seres humanos, y más que todo en un mundo tan globalizado e intercomunicado. Es casi imposible escapar a este, solo podríamos lograrlo escapándonos de la sociedad y transformarnos en un ermitaño.

La sociedad actual nos presiona para utilizar cierto producto. Ya es casi imposible vivir sin un teléfono celular, sin internet, sin una computadora. Esto ha causado en la sociedad el estigma de pensamiento de que vales por lo que tienes, y si lo tienes es porque lo mereces.

Gilles cita en su teoría las cinco fases que transforman a un individuo en hiperconsumista:

La primera característica, señala Gilles Lipovetsky, la podemos apreciar en las personas que se hacen de todos los equipos electrónicos y tecnológicos de la actualidad; ahora en una sola familia podemos ver que tienen varios automóviles, de televisores, los niños ahora tienen celulares.

Eso si, cada una de las compras se justifica si es que se trata de una marca prestigiosa o socialmente bien vista”, comentó.

Aquí es donde entra la segunda fase, en la actitud hedonista en la cual busca refugio el hombre actual.

La sensación de comodidad, de satisfacción personal, y hasta cierto punto de autosatisfacción, la provoca la compra compulsiva.

Ahora compramos las cosas para la satisfacción personal, con la cual podemos sentir cosas nuevas, experiencias diferentes. El consumo excesivo es como doparse, como viajar y salir de la realidad y buscar rejuvenecer, en ser uno nuevo comprando tal o cual marca”, refirió Gilles Lipovetsky en la tercera faceta del hiperconsumista.
De igual forma, existe una obsesión en vivir el presente y en la no planificación del futuro.

Esta es la cuarta etapa en donde se ha fomentado un excesivo cuidado por la precaución y la prevención.

Según el filósofo las nuevas tendencias médicas enfocadas a la prevención de la salud son creadas bajo un perfil de consumo de la salud.

Los masajes, terapias para el desarrollo humano estudios clínicos se venden como objetos de moda listos al mejor postor.

La quinta y última fase recae en el error de considerar que la felicidad se alcanza viviendo en una zona residencial, con un auto último modelo, teniendo una excelente presencia física y los demás estereotipos que las campañas de publicidad promocionan de manera irresponsable.

Se ha comprobado bajo estudios recientes que, en una parte, el dinero si otorga una parte de la felicidad pero también se ha comprobado que pasando ese nivel económico la felicidad no aumenta, esto quiere decir que difícilmente seremos más felices si tenemos más dinero o posesiones materiales”, sostuvo.

Tenemos que modificar nuestros amores y pasiones para enfocarlas en objetos que no se puedan consumir.
En sí, consumir no tiene nada de malo porque no podemos salirnos de ese sistema pero lo que si podemos criticar y evitar es el consumo excesivo de los objetos”, concluyó el pensador.

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