miércoles, 28 de diciembre de 2011

Inmigrantes entre la expulsión y la muerte


Por Alicia Fraerman. Publicado en IPS

MADRID, 26 may (IPS) - La Unión Europea se ha planteado convertirse en una fortaleza a la que no puedan entrar extranjeros sin permiso previo, pero la realidad muestra cada día que la presión inmigratoria no cede ni cederá, aunque para muchos ciudadanos del Sur esto significa enfrentarse a la expulsión o la muerte.

La expulsión ya es llevada a la práctica en varios países del bloque, incluida España, aunque todavía no puedan ser devueltos a sus países de origen todos los inmigrantes que se encuentren en situación irregular. Las muertes se producen tanto en el tránsito al país de destino, antes de llegar o al estar trabajando ya en el país de acogida.

Y esto es lo que sucedió este lunes en la oriental ciudad española de Valencia, ubicada en la costa norte del mar Mediterráneo, donde cuatro trabajadores murieron al derrumbarse el encofrado de unos pilares de las obras de un nuevo y masivo estadio deportivo.

El sector de la construcción es el que ocupa a más trabajadores inmigrantes, tengan sus papeles de residencia en regla o no y es también en el que más accidentes se registran. En el ocurrido este lunes murieron un ecuatoriano, un boliviano y dos españoles.

Otras muertes que se suceden un día sí y otro también se producen en alta mar, sea por hambre, enfriamiento o por naufragio de las frágiles embarcaciones conocidas como "cayucos" y en las que grandes cantidades de emigrantes africanos se trasladan desde las costas noroccidentales de ese continente hacia las españolas Islas Canarias.

En 2007 arribaron a las costas españolas 18.057 cayucos, registrándose la muerte de 921 personas en ese trayecto, cifra que puede ser mayor debido a que muchas veces los muertos por hambre, sed o enfermedades que se producen mientras navegan suelen ser arrojados al mar y nadie registra el nombre o la cantidad de fallecidos en esas circunstancias.

Sólo trascienden si en la misma embarcación viajan amigos o familiares de las víctimas.

Pero la muerte también puede llegar por decisión propia, cuando la situación se torna insostenible. Tal es el caso de 10 indios y 35 argelinos que desde el 12 de este mes se encuentran en huelga de hambre en reclamo de trabajo en Melilla, ciudad española enclavada en la costa sur del mar Mediterráneo.

Al borde de la desesperación, uno de ellos intentó suicidarse el sábado arrojándose al agua, pero cuando ya se estaba ahogando un pescador lo obligó a subirse a un bote y salvó su vida.

Mientras la huelga continúa, las autoridades se limitan a enviar servicios sanitarios de emergencia a las personas que se van deshidratando para inyectarles suero fisiológico, buscapina y ranitidina.

A fines de 2007, residían en España unos 4,5 millones de extranjeros, alrededor de un millón de los cuales no tenía papeles que regularizaran su residencia para poder acceder a un puesto de trabajo mediante contrato, ni aportar a la seguridad social para gozar de los derechos que ésta le otorga, como el pago de subsidio por desempleo o la acumulación de años para obtener, llegado el momento, a su jubilación.

No obstante, en el primer trimestre de 2008 y a pesar de la desaceleración económica, se regularizaron en España 213.821 inmigrantes, lo cual elevó la cifra de poseedores de tarjeta de residencia a 4.192.835, según datos del Ministerio del Interior.

La desaceleración en aumento de la economía europea, de la que España no escapa, incide sobre esa cuestión, pues la cifra de desocupados asciende ya a un cuarto de millón de personas.

En esa cifra no están contemplados los inmigrantes sin trabajo que no cuentan con documentos de residencia, precisamente por no estar registrada su anterior contratación y porque no pueden acogerse al subsidio por desempleo.

María Jesús Gallego, subdirectora de información del Ministerio del Interior, dijo a IPS que España apoya la ley que está en vías de aprobación en la Unión Europea (UE), porque no modificará su propia legislación.

Puso como ejemplo que la norma europea dispondrá que ningún inmigrante pueda ser retenido en centros de refugiados, algunos de los cuales son verdaderas cárceles, más de seis meses, siendo que en la actualidad algunos países pueden tenerlos hasta un año y algunos por tiempo indefinido.

Al respecto, señaló que en España la legislación pone como plazo máximo 40 días, "que puede llegar a ser modificado basándose en la ley europea, pero sólo por unos días más, quizás totalizando 60". Y eso, explicó, "porque 40 días no suelen alcanzar para llegar a un acuerdo de repatriación con el país de origen y al traslado de los inmigrantes al mismo".

El gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero acepta en líneas generales la reforma aprobada por la UE el jueves de la semana pasada, pero rechaza la idea de la llamada "Fortaleza Europa", que impulsa el primer ministro de Italia, el derechista Silvio Berlusconi.

La reforma aprobada, que entrará en vigor en 2010, dispone que un inmigrante sin papeles pueda ser retenido hasta 18 meses en una cárcel próxima a una pista del aeropuerto de llegada y que una vez expulsado tenga vetada la entrada a la UE por cinco años.

Pero el Parlamento Europeo tiene previsto aprobar en junio más medidas restrictivas, entre ellas una para sancionar "con castigos penales" a quienes empleen trabajadores que carezcan de papeles que los regularicen.

Sobre este tema ha sido categórico Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España, quien señaló a IPS que la nueva normativa está provocando "un deterioro progresivo de los derechos humanos".

Por ello Amnistía pidió a Zapatero que se pronuncie claramente en favor de cambiar el texto y hacer todo lo posible en el Parlamento Europeo para que éste no resulte aprobado, indicó.

Beltrán puntualizó que una ley que limite la asistencia jurídica gratuita y autorice a retener presos a inmigrantes durante un año y medio será "excesiva, desproporcionada e inaceptable, pues permitiría detener a adultos, familias e incluso a niños".

No obstante, la UE sostiene que incrementará su política. Con el objetivo de detener los cayucos, desde el 1 de febrero funciona en aguas africanas y canarias la Agencia Europea de Fronteras Exteriores (Frontex). La integran efectivos italianos, españoles y portugueses, que reciben además el apoyo de embarcaciones destinadas por Mauritania, Senegal y Cabo Verde.

El ministro del Interior de España, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien se encuentra de visita oficial en Mali, llegó este lunes a un acuerdo con el gobierno local por el cual se preparará un protocolo de selección para que antes de finalizar el año puedan llegar a trabajar España los primeros jóvenes malienses con un contrato de trabajo previo gestionado en ese país africano.

La principal fuerza de oposición de España, el centroderechista Partido Popular, manifestó el domingo, por boca del consejero (ministro) de Inmigración y Ciudadanía de Valencia, Rafael Blasco, que los extranjeros "han sido, son y serán un factor de dinamismo incuestionable, tanto para el progreso económico como para el enriquecimiento cultural".

Sin embargo, reclama y apoya a su vez, que se constituya la "Fortaleza Europa", afirmando que "el descontrol del flujo migratorio, sin tener en cuenta el mercado de trabajo, es una absoluta responsabilidad y una bomba de relojería. Hay que venir con un contrato. Así será más fácil trabajar, convivir e integrarse", declaró al conservador diario ABC.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

El consumismo navideño es insostenible


Por Ecologistas en Accion

Nota de Alvin: Aunque el articulo se refiere especificamente a España lo reproduzco porque aplica a todos nosotros.

El gasto familiar en todas las zonas del Estado español se dispara al llegar la navidad. Se ha conseguido instaurar en las cabezas de los consumidores un principio: celebrar la navidad requiere ineludiblemente ir de compras. Desde Ecologistas en Acción pensamos que este principio debe ser sustituido por otros más responsables social y ambientalmente.

Durante el resto del año son varias las cuestiones por las cuales los/as consumidores/as nos quejamos del precio de los productos: por el gasto escolar al comienzo del curso en septiembre, por la subida de la gasolina... Sin embargo con la navidad se produce el efecto contrario, todo el mundo tiene asumido que celebrar la navidad significa comprar, así que se decide salir de compras justo en el momento del año en el que son más caros la mayoría de los productos.

Sin duda hay algo detrás que nos impulsa a comprar a pesar de que las economías familiares se resientan. La publicidad aprovecha estos momentos en los que afloran nuestros mejores deseos y sentimientos para reconducirlos hacia el consumo, y ese continuo mensaje cala en nuestra sociedad sin que echemos la vista atrás para ver que, no hace tanto tiempo, éramos felices celebrando la navidad de otro modo. Este continuo bombardeo publicitario empieza más de un mes antes de que llegue la navidad, y lo hace comenzando por meter en las cabecitas de los más pequeños de la casa un montón de anuncios de juguetes.

Muchos padres y madres, sometidos a la presión de sus hijos e hijas, acaban por convencerse de que para demostrar lo mucho que les quieren les tienen que comprar más regalos, y terminan sometiéndose a la dictadura de la publicidad olvidando alternativas de consumo más justas social y ambientalmente, como pueden ser buscar juguetes de artesanía local, sin embalajes innecesarios, no sexistas ni bélicos, que estimulen la creatividad, adecuados a cada tipo de edad, con materiales naturales y biodegradables, juguetes en los que se esté pagando el producto, y no su publicidad. Además, estamos olvidando incluso lo más importante: que es posible jugar sin juguetes.

Desde Ecologistas en Acción, se quiere hacer un llamamiento para recuperar la creatividad a la hora de celebrar estas fiestas, una creatividad que nos ayude, en definitiva, a no pasar la navidad persiguiendo los inalcanzables sueños que proponen los anuncios, sino que nos muestre un camino más certero de conseguir nuestros deseos, y que tenga como punto de partida una forma de celebración más justa social y ambientalmente.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Un directivo se jactaba de ganar $ 50 millones en un día


Emilio Marín Publicado en La Haine

Goldman Sachs es un poderoso banco estadounidense con representación mundial. Ganó fortunas apostando contra los fondos hipotecarios subprime que vendía a sus propios clientes y a otros bancos alemanes y londinenses. Y siguió juntando dólares y euros con pala. Lehman Brothers se fue a pique, pero GS no. Los emails entre sus principales directivos, conocidos en abril de 2010, los mostraban burlones con los clientes. David Viniar, director financiero, se ufanaba de haber ganado 50 millones de dólares en un solo día.

¿Castigo para tanta destrucción? Muy poco, casi nada. La investigación promovida por la Comisión de Valores (SEC), con audiencias en el Senado, se alargó meses y meses. Al final le impusieron una módica multa de 550 millones de dólares. Y a seguir operando, feliz entre los derivativos financieros sin controles estatales, consultorías e inversiones en las comunicaciones, el petróleo y los servicios.

El Citigroup y el Bank Of América necesitaron apoyo financiero de Barack Obama. ABS no le hizo falta con lo que había ganado antes de la crisis y lo que siguió embolsando. En el primer trimestre de 2010 tuvo beneficios por 3.300 millones de dólares. Sus colegas también ganaron: Citigroup 4.400 millones de dólares, JP Morgan 3.300 millones y Bank of America 2.800 millones.

ABS cuenta con la ventaja de ex gerentes y ejecutivos de largos años de servicios, que pasaron a desempeñar cargos en gobiernos.

El sucesor de Silvio Berlusconi en el Palacio Chigi, Mario Monti, fue directivo del banco norteamericano desde 2005, además de haber sido comisionado europeo. “Súper Mario”, debutó con un paquete de ajuste, el séptimo que sufren los italianos en tiempos recientes.

El país está súper endeudado, por un equivalente al 120 por ciento de su Producto Bruto. Berlusconi y sus antecesores vivieron una fiesta sin que la Comisión Europea donde Monti trabajara se diera por enterado. El “Decreto Salva Italia”, quieren hacer un ajuste por 24.000-30.000 millones de euros, aumentando impuestos, privatizando empresas y endureciendo el sistema para gozar de jubilaciones (se requerirán 42 años de aportes).

Estos detalles son publicados en la prensa internacional, incluido Clarín. Lo que este medio tiende a ocultar es que Monti fue hombre de Goldman Sachs. Y la razón no es inocente: el banco norteamericano desde 1999 tiene parte del paquete accionario del multimedios. Puso 500 millones de dólares y se quedó con el 18 por ciento de las acciones, que luego fue reduciendo hasta la mitad. Si durante tanto tiempo el diario de Héctor Magnetto silenció la causa judicial por los hijos adoptados por Ernestina, ¿por qué no iba a velar su vínculo con el polémico mandamás de Wall Street?

Tal inversión extranjera no fue óbice para que la ley duhaldista de 2002 de “protección de los medios culturales argentinos” beneficiara a Clarín como si fuera hermano de sangre del Martín Fierro.

Otros hombres suyos

A diferencia de Clarín, el corresponsal de Página/12 en París, Eduardo Febbro, sacó trapos sucios de GS a la luz pública. En una nota publicada el 23 de noviembre, informaba: “¿Dónde está el poder mundial? La respuesta cabe en un nombre y un lugar: en la sede del banco de negocios Goldman Sachs. El banco norteamericano logró una hazaña poco frecuente en la historia política mundial: colocar a sus hombres a la cabeza de dos gobiernos europeos y del banco que rige los destinos de las políticas económicas de la Unión Europea. Mario Draghi, el actual presidente del Banco Central Europeo; Mario Monti, el presidente del Consejo Italiano que reemplazó a Silvio Berlusconi; Lucas Papademos, el nuevo primer ministro griego, pertenecen todos a la galaxia de Goldman Sachs”.

Otros autores puntualizaron que Draghi era el encargado de esa banca para vender en Europa los productos financieros “Swap”, que estuvieron en el núcleo de la crisis empezada en 2007-2008. ¿Será que ahora sus patrones lo premiaron con un puesto clave para el continente?

Esos swaps permitieron el maquillaje de la deuda griega, en 2000, para que sus maltrechos números dieran el perfil de ingreso a la eurozona. Los vendía Draghi y los compraba Grecia, cuyo titular del Banco Central era Lucas Papademos, quien ha sido premiado en Atenas con el cargo de jefe de gobierno, tras la debacle del “socialista” Yorgos Papandreu.

Es de suponer que ahora, el titular del BCE y el premier griego se pondrán de acuerdo con tanta mayor facilidad, dada la relación estrecha y reportarse a los mismos jefes.

Papademos estudió en universidades estadounidenses y de allí saltó a los altos empleos en el banco de marras. Papandreu también había sido estudiante en Estados Unidos, aunque tomó para el lado de la socialdemocracia. Los magnates de las finanzas son hábiles en eso de poner huevos en varias canastas. Apuestan al swap, ADO, subprime, dólar, euro, yen, marco o lo que sea, pero siempre salen parados.

Días atrás Papademos presentó el enésimo plan de ajuste para los helenos, fue aprobado: los mayores impuestos le reportarán 7,1 por ciento más de ingresos y habrá un recorte salarial y previsional por 5.000 millones de euros. El premier no lloró como la ministra de Trabajo itálica Elsa Fornero al dar cuenta de las malas nuevas sobre ajuste (son “lágrimas de cocodrilo”, como las de Domingo Cavallo cuando lo encaró la jubilada Norma Plá).

Las medidas en Grecia motivaron la séptima huelga general de gremios que suelen movilizarse activamente y chocar con los efectivos policiales. Es un caso muy avanzado de toda Europa y los movimientos de indignados, por lo general más pasivos en esta materia.

Clarín informó de los antipáticos anuncios de Papademos. Le faltó avisar que era hombre de Goldman, como en cierto modo lo es Magnetto.

¿Tú también Geithner?

El dominio que el banco GS ejerce sobre los poderes políticos no se limita a las fronteras europeas. Su casa central estuvo siempre en Nueva York, con tentáculos hacia la Casa Blanca, vía la secretaría del Tesoro.

El actual ocupante de esta última dependencia, Timothy Geithner, fue directivo de la empresa de Henry Kissinger en primera instancia, del FMI luego y posteriormente de Goldman. Esta semana fue a Europa a departir con las autoridades de la Unión cómo pueden apagar los incendios en el viejo continente, antes que los propios fuegos norteamericanos se propaguen otra vez.

El secretario del Tesoro cruzó el Atlántico para verse con Draghi en Francfort, con autoridades francesas, con el futuro presidente de España, Mariano Rajoy, y posteriormente, en Milán, con Monti, el titular del Consejo de ministros italiano. Como se ve, la “orga” de los Goldman´s boy´s está muy activa; alega estar reparando los daños de una crisis que ella misma causó.

Antes que Geithner en el Tesoro estuvo Henry Paulson, con George W. Bush, luego de ser directivo de GS entre 1974 y 1998. Paulson trabajó con Lawrence Summers, también de la escudería del banco, quien fue funcionario de Bill Clinton junto con Robert Rubin, del Citibank, para en 2009 ser consejero económico de Obama.

Por eso son varios los autores que han puesto de relieve la ligazón del banco con ministros y jefes de gobierno. “Los zorros a cuidar a las gallinas: Los hombres de Goldman Sachs toman las riendas de Europa”, publicó A.G. en El Confidencial, 17/11. Allí se citaba un artículo publicado en Le Monde, referido al parentesco político entre Monti, Draghi y Papademos.

Entre los numerosos vasos comunicantes de la entidad neoyorquina con la política internacional, se menciona a Paul Deighton, “quien trabajó durante 22 años en el banco y ahora es el Director General del Comité de Organización de los Juegos Olímpicos de Londres 2012”.

¿Para qué usa ese banco y sus colegas del Citigroup, Bank Of America, etc, sus influencias políticas?

El negocio está a la vista. Primero, para asegurarse impunidad por los delitos cometidos al socaire de la crisis. Segundo, para ligar buenos paquetes de ayuda estatal mientras dure la emergencia. Y tercero, para ganar más contratos con los asesoramientos a gobiernos y empresas, durante la crisis y la futura salida de la misma.

Mientras tanto, falseando todos los compromisos, los controles y regulaciones a los capitales financieros y la especulación, duermen en algún cajón del G-20. La llave la tiró al mar Goldman Sachs y en ese mar también hace negocios: tiene acciones en Desiré, empresa británica que busca petróleo en Malvinas. Otra afrenta que el diario de Magnetto encubre.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La deplorable retórica de los shoppings


Por Juan Luis Berterretche. Publicado en La Haine.
Si experimentamos la arquitectura como comunicación, si como Barthes insiste la ciudad es un discurso y ese discurso es en verdad un lenguaje, entonces tenemos que dar atención a lo que está siendo dicho, en particular porque es típico absorber esos mensajes en medio de otras múltiples distracciones de la vida urbana.

Vivo en Moçambique, al norte de la isla de Santa Catarina, entre arenales, dunas, el morro de las Arañas y a minutos del mar, a casi dos horas del centro de la ciudad. Cuando voy al casco de Florianópolis tengo que ordenar mis tareas de manera de estar allí lo menos posible. Pero el viernes pasado me quedé con tres horas puente entre una cita y otra. ¿Qué hacer en ese tiempo, en medio de un calor impío? Con la candidez que me caracteriza, luego de repasar las opciones decidí entrar en un shopping y sentarme en alguna butaca a leer. Traspuse la puerta del shopping Beiramar y la refrigeración me brindó una primera impresión agradable. Pero de inmediato tuve el embate de la irracional estética navideña, con la que aún no me había enfrentado porque hace años que no veo TV.

La sorpresa mayor la tendría en el hall central donde siempre se monta un ostentoso escenario navideño. El de este año se compone de varios ángeles incorpóreos con sus cuerpos sugeridos por armazones de alambre, tocando enormes trompetas apocalípticas y cambiando de color por medio de luces que los enfocan desde el piso. El toque simpático en la escena son los animales mecánicos que realizan movimientos repetitivos. Ardillas que surgen de un piso cubierto de nieve y de inmediato se retraen. Ciervos y alces que mueven sus cabezas con tanta naturalidad como Lady Gaga. Y otros varios animales del hemisferio norte con movimientos maquinales. El fondo del escenario es un formidable árbol artificial de navidad con infinidad de luces que cambian de color. Y frente a una pequeña platea para apreciar el “espectáculo”, donde sería el lugar de la orquesta en un teatro, hay un lago simulado con varios chorros verticales que suben y bajan asumiendo matices diferentes. Todo se mueve al compás de música de trompetas. La de los ángeles, supongo.

En 1966, con su libro Arquitectura de la ciudad, el italiano Aldo Rossi nos mostraría la multifacética silueta de las ciudades modernas, que pueden abordarse desde distintos puntos de vista: desde la antropología, la psicología, la geografía, el arte, la novela, la economía, la política. Su crítica al "funcionalismo ingenuo" -tomada de T.W. Adorno- lo llevaba a afirmar que "las formas no son directamente el resultado de las funciones, sino que van mucho más allá de las estrictas funciones". Años más tarde ampliará este concepto diciéndonos: "los lugares son más fuertes que las personas, el escenario más que el acontecimiento."

Si entendemos entonces la ciudad y sus mensajes como un lenguaje, como un instrumento de comunicación simbólica, esta “inocente” escenografía del shopping nos envía un fuerte aviso: verdaderas navidades son las del norte. Sin nieve, sin ardillas, sin alces, se obtiene una navidad de “segunda”. Sirve para reiterarnos un alerta de subordinación a la cultura consumista del imperio.

Roland Barthes dijo, a fines de los cincuenta, que el automóvil es el equivalente en nuestros días de las grandes catedrales góticas. Cuando él hizo esta afirmación aún no habían surgido los shoppings. Estos espacios maravillosos, prototipos ideales de lo que se pretende que fueran las ciudades -limpias, luminosas, seguras, con servicios eficientes atendidos por gente joven y bonita-, son las verdaderas catedrales del presente. No quieren "ser parte de la ciudad, sino su equivalente y sustituto", como nos dice Jameson al describir el Hotel Bonaventura de Los Ángeles. Son los templos levantados para glorificar la mercancía donde nos sentimos protegidos mientras cultivamos el dudoso gusto por las necesidades ficticias. Aspiran a ser "un espacio total, un mundo completo en sí mismo, una especie de ciudad en miniatura" donde toda la experiencia humana se reduce a consumir.

Y cuando hablo de consumir me refiero a nuestra actual cultura consumista donde la publicidad se consagra a la producción de necesidades y deseos, a la movilización de la apetencia y la fantasía, para mantener en el mercado de consumo una demanda capaz de conservar la lucratividad de la producción capitalista en decadencia. Aún en el caso de aquellos productos aptos para satisfacer necesidades humanas vitales -como los alimentos- es forzoso que sean portadores de algún valor emblemático que incite la fantasía, el capricho o los impulsos veleidosos, porque el mercado de consumo es activado por la imagen y esta es movilizadora de apetitos imaginarios.

En la arquitectura de los shoppings las coincidencias formales son mayores que sus diferencias. Espacios sin ventanas al exterior (las vidrieras cumplen esa función) para separar la miniciudad ideal de su entorno y para que las personas no se distraigan de las sugerencias que se les hace desde los comercios. Escaleras mecánicas y ascensores transparentes que subrayan el paseo narrativo "simbolizado, cosificado y sustituido por una máquina que transporta, y que se convierte en el significante alegórico del antiguo deambular" (Jameson). Y en cada comercio un estilo distinto creando un collage de estéticas del pasado "canibalizadas al azar", muy estimulantes.

Los shoppings, esa gran creación de esta época, intentan inyectar un optimismo vacío a la ciudad. Y convocan al público a comulgar entusiastamente con las más sofisticadas fetichizaciones de los objetos. Y lo más importante, contribuyeron a una recomposición radical del imaginario colectivo: utilizando una híperretórica de la imagen condujeron hacia una negación total del sujeto y una glorificación absoluta de la mercancía.

Mientras observaba el espectáculo pobre en calidad y creatividad que intentaba simbolizar la fantasía urbana de unas “Felices Navidades” subtropicales y sentía las expresiones de admiración de los espectadores de ese trivial juego de luces, aguas y sonidos, meditaba sobre el misterio de esa subordinación colectiva que se arrastró por cuatro décadas.

Luego de encontrar una butaca, sentarme, y abrir el libro de cuentos de Patricia Highsmith, que pretendía me aislara del entorno mercantilista, me di cuenta de que el confuso y penetrante ruido del shopping me impediría disfrutar de la lectura. Huí de allí, y en una acogedora placita de la rambla, en un banco a la sombra de un jacarandá y frente a la bahía norte, me dispuse a retomar la lectura. Pero antes disfruté del entorno natural y del privilegio de vivir en una época donde las rebeliones populares se encienden en quinientas ciudades del planeta.

05-12-2011. Santa Catarina

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Brasil multa a Mc Donald's por atraer a los niños


Publicado por El Pais

La Fundación de Defensa del Consumidor de Sao Paulo ha impuesto hoy una multa de 3,19 millones de reales (unos 1,3 millones de euros) a la cadena de hamburguesas McDonald's por incluir juguetes en sus menús infantiles.

El órgano considera que entregar juguetes en el 'Happy meal' (menú feliz) induce a formar hábitos alimentarios perjudiciales para la salud, según ha informado la agencia oficial Brasil (oficial).

En 2009 la fiscalía brasileña recomendó a McDonald's y a otras cadenas de comida rápida que dejasen de regalar juguetes con los menús infantiles para evitar que incitasen a una alimentación poco saludable, el año pasado una ONG presentó una denuncia contra la empresa por la distribución de juguetes con la comida. A pesar de ello, la compañía estadounidense ha realizado desde entonces 18 campañas publicitarias dirigidas a niños en las que utilizaba el reclamo de juguetes para vender sus menús infantiles, según la nota.

McDonald's, que puede recurrir la multa, argumentó en una nota distribuida a la prensa que cumple la legislación brasileña y que sigue un riguroso código de autoregulación publicitaria.

viernes, 2 de diciembre de 2011

La rebelión de los economistas


Por MIGUEL CEARA-HATTON. Publicado En HOY

En noviembre unos estudiantes de Harvard abandonaron en bloque el curso de introducción a economía, en protesta por la enseñanza de un “pensamiento económico único”. El profesor era el conocido Gregory Mankiw, ex asesor de Bush y autor de un manual muy popular de enseñanza de la economía. Este movimiento se está repitiendo en muchas universidades alrededor del mundo.

La línea cuestionada es la neoclásica (marginalismo), que define la economía como “la ciencia que estudia la asignación óptima de recursos escasos a fines alternativos”. Esa visión parte del “individualismo metodológico” donde la sociedad ni los grupos existen. Hay solamente individuos, absolutamente independientes entre ellos, cuya única forma de ser racional es maximizando su utilidad. Son sujetos que operan en mercados de competencia que se autoregulan y disponen de todo el conocimiento necesario para tomar decisiones, donde los precios reflejan “escasez”. Asumen que el realismo de los supuestos para el análisis es irrelevante, la actividad económica opera en una tendencia al pleno empleo y está determinada por la oferta.

Frente a ellos hay otras escuelas, como la poskeynesiana, cuya preocupación no es optimizar la asignación de recursos escasos, sino superar la escasez cuando existe. Es decir, es el estudio de cómo los sistemas económicos pueden expandir su producto a través del tiempo creando, produciendo, distribuyendo y utilizando el excedente social.

Esta visión parte de reconocer que el individuo es un ser social, cuyas preferencias se forman en sociedad y no existen soluciones óptimas. Los mercados no se autoregulan, hay incertidumbre radical y no hay una tendencia “automática de mercado” al pleno empleo. Asumen que el nivel de actividad económica está determinado por la demanda y el pleno empleo es fortuito. Se preguntan más por los “macrofundamentos” de la micro-economía, que de lo inverso. Asumen que el dinero es endógeno, los precios no reflejan escasez y la distribución del ingreso no es un resultado únicamente económico.

La visión del “pensamiento único” ha formado, durante años, a generaciones de economistas en el mundo, aprendido en manuales (poco rigurosos) y cuyo fin ha sido la apología y reproducir el “status quo”. El “pensamiento único” tiene una cuota de responsabilidad de la crisis actual, además de la pobreza y exclusión social en el mundo, o como dicen los estudiantes de Harvard, de ser responsable de la “inequidad en América”

Hay muchas otras escuelas de pensamiento económico, de gran rigurosidad. Rechazo el pensamiento único, reivindico la heterodoxia y la rigurosidad analítica. Entiendo que no puede hacerse política económica al margen de un profundo conocimiento (aunque crítico) de la teoría económica. Lo contrario es actuar en el vacío. Pues como decía Keynes, aun aquellos hombres prácticos que se creen exentos de toda influencia intelectual son esclavos de un economista difunto.

Ver: Maxima indigancion en Harvard


lunes, 28 de noviembre de 2011

Cada vez más japoneses prefieren no tener pareja


Publicado por: BBC Mundo

Desde los años 70, el matrimonio ha ido perdiendo su atractivo en todo el mundo. Pero un informe reciente revela que los japoneses no solo no se casan, si no que cada vez son menos los jóvenes que viven en pareja.

Un sondeo del gobierno sobre la actitud de los japoneses frente al sexo y el matrimonio concluyó que más del 60% de los hombres solteros con edades comprendidas entre los 18 y los 34 años, así como la mitad de las mujeres solteras de esas edades, no tienen pareja.

Las cifras son superiores a las detectadas en 2005 cuando se llevó a cabo un sondeo similar.

Los resultados de la encuesta dan a entender que muchos japoneses ni siquiera buscan pareja, y una de las razones citadas es la falta de dinero.

Tampoco se casan

El número de casamientos por año en el país asiático era más de un millón en los años 70, lo que, combinado con la tasa de casamientos, resulta en más de 10 puntos, un verdadero boom matrimonial. Desde entonces, la cosa ha ido para abajo.

El informe señala que, aunque el número fue decreciendo, en los años 80 se produjo un repunte, y desde entonces ha ido fluctuando y se ha mantenido casi constante. Pero en 2010 la tasa era ya de 5,5, a la baja por segundo año consecutivo.

Otro de los descubrimientos del estudio es el aumento de la edad de los casados; en 2010 la edad en la que un hombre se casaba era de 30,5 años, mientras que para la mujer era de 28,8; en total un aumento de 2,1 y 2,9 años, respectivamente, en las últimas dos décadas.

En contraste, el informe señala que la tasa de divorcios ha subido de manera constante desde 1960, llegando a un tope de 290.000 en 2002. Desde entonces sin embargo se ha mantenido relativamente constante, con un total de 251.000 divorcios en 2010.

Una de las causas de estos números puede ser el papel de la mujer en la vida laboral. Según un artículo publicado por la revista The Economist, ser mujer y estar casada en Asia es un trabajo duro.

Mientras las japonesas trabajan una media de 40 horas a la semana fuera de su casa, y 30 horas dentro, sus maridos, de media, le dedican 3 horas semanales a las labores del hogar.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Señales del apocalipsis: Los compradores acampan frente a las tiendas en espera del Viernes Negro


Por Brad Tuttle. Publicado en times.com. Traducido por Alvin Reyes para El Mundo Segun Bauman

Si usted es de los que piensa que es una tontería esperar en una fila por unas pocas horas para tomar ventajas de las ofertas del Viernes Negro, esperen a saber que hay personas que llevan acampando mas de una semana antes de que empiecen las ventas.

Más de una persona ha dicho que los centros comerciales en Texas y Florida tienen cierta semejanza con los movimientos de protesta que ocupan Wall Street. Una estación de TV local de St Petersburg informa de que una pareja ya ha establecido un campamento fuera de una tienda Best Buy con el fin de estar en primera fila para las ofertas del Viernes Negro. La pareja llegó el lunes, o sea 12 días antes del Viernes Negro.

Otra pareja de jóvenes en el norte de Texas planea acampar por 10 días frente a una tienda Best Buy. Brandon Vanderstelt, un joven de 20 años de edad, con un aro en la nariz y, aparentemente, todo el tiempo del mundo en sus manos, esta acompañado por su esposa en el campamento. Los dos han decorado sus tiendas con un letrero que dice "Ocupar Best Buy." ¿Quién puede encontrar tiempo para protestar contra el sistema, cuando se tienen tantas ofertas en equipos electrónicos?

¿Qué cosa podría motivar a la gente a dormir en la intemperie en una acera de concreto duro? La respuesta en ambos casos es-redoble de tambores por favor, y esto podría ser interpretado como una señal del apocalipsis- las TVs.

Vanderstelt tiene puesto los ojos en uno en particular:

"Es un televisor de $ 800 a $ 200, así que nos dimos cuenta de que la gente estaría aquí muy temprano, y eso es una oferta que no quería dejar pasar", dijo.

Varios compradores ya han comenzado a acampar detrás de Orta y su amiga. Imagínese lo siguiente: Se puede dormir fuera de un almacén de más de una semana y aún no ser los primeros en la fila.

Por el bien de los compradores "-y también, en aras de la cordura y la fe en el futuro de la raza humana- esperemos que estas personas estén de alguna manera siendo pagadas por Best Buy.


domingo, 20 de noviembre de 2011

¿Que es lo que anda mal en nuestra sociedad ?


Por Luna Publicado en Semanario Alternativas

En estos días titulares en la gran prensa han acaparado la atención; "niños matan de manera salvaje a un perro y lo filman"

vecinos reclaman justicia y otros muchos venganza ¡

¿Donde está el problema?

Los uruguayos vivimos durante mucho tiempo con el mito del país culto, pacífico, amante de la constitución, de la palabra, coloquial….

Poco a poco todos estos mitos se han ido derrumbando como un castillo de cartas y toca mirarse de frente; es decir tratar de desentrañar en que tipo de sociedad vivimos y porque es así.

Tal vez muchos de los problemas que hoy son tratados de manera mediática siempre existieron pero estuvieron poco visibles, eso es posible pero sentimos, sabemos que hay más. Sabemos que los valores en general y en particular han ido mutando en la medida que los dioses dinero y poder reemplazaron todos los antiguos mitos y valores.

Sabemos que la democracia es un sistema madre de lo que hoy vivimos y que esto es democracia; no un supuesto estado perfecto, justo y que se base en el bienestar común y en armonía; no ¡los sistemas políticos son tan solo organismos reguladores del gran capital y nada más.

Se ha introducido la falsa idea de la libertad individual, llevando a pensar que porque tenemos un coche, tarjetas de créditos y porque compramos y nos endeudamos somos sujetos; cuando ello mismo representa la enajenación del individuo por cosas materiales y por lo tanto la pérdida de su libertad.

¿Quienes han sido los promotores de todo esto? no cabe duda que los grandes medios de comunicación y la publicidad son algunas de las herramientas que más se fortalecieron dentro del sistema a fin de modificar, hacer mutar, meterse en la cabeza de la gente, para que al fin en un proceso de décadas se llegue a lo que vemos o podemos constara hoy.

Un individuo sin eje, perdido que no tiene conciencia de si mismo ni de nada. Medio y fin de la perpetuación de la dominación capitalista.

¿Que imágenes inundan las pantallas cotidianamente? Sí están ahí de alguna manera es por consentimiento de quienes nos dominan y de quienes las miran.

Ahora bien, nos preguntamos ¿como sorprenderse de la violencia de los jóvenes y de lo no tan jóvenes, o de la deserción de los estudiantes?

El problema no es solo edilicio si no estructural, sistémico.

La respuesta es siempre la misma que “esto es lo que tenemos y que no se puede cambiar” .Bien, entonces lo que sobreviene es la barbarie y adentro de ella estamos.

Por supuesto que las respuestas no pueden ser el de intervenir en un solo aspecto de la realidad, para modificarla si no en el conjunto de la misma. Tampoco veremos los resultados a corto plazo, dado que se han fracturado generaciones enteras y que cualquier planteo o acción de cambio llevará forzosamente mucho tiempo.

Pero por algún lado se podría comenzar; por ejemplo resulta evidente que no se puede entregar a los hijos a las instituciones, a ninguna; la comunidad es quien debería asumir su formación transmitiéndole valores y saberes reales, para que ello contribuya en el desarrollo potencial de las personas.

Que es más importante ; que los jóvenes aprendan a ordenar objetos en las góndolas de los supermercados, o manipular computadoras, o que conozcan su historia, que sepan construir una casa, cultivar y respetar la tierra, disfrutar de la naturaleza entregando una parte de su tiempo a la comunidad y el resto, la mayor parte, a la vida?.

Cuando decimos vida, decimos el disfrute, la armonía con la naturaleza y con otros seres.

Para nosotros las soluciones no pasan por ninguna reforma de la enseñanza, no creemos en ningún cambio desde la entrañas del monstruo capitalista, a esta altura ya es tiempo de sacar el pie de las instituciones y construir espacios de saberes comunitarios.

Claro, ello implicaría una corrida hacia otras formas de existencia, en donde por lo primero que habría que empezar es por juntarse, con aquellos que sientan como nosotros.

No hay cambios posibles ni desde las instituciones, ni desde lo individual en el sentido individualista.

Esto nos llevaría a plantearnos la construcción de autonomías territoriales dentro de un proceso que conllevará necesariamente una etapa de transición.

Por ahora solo nos paraliza el miedo y con ello estamos perdidos de antemano.

Tampoco es que pensemos que esto procesos serán sencillos, muy por el contrario se deberán articular con otras resistencias desde las comunidades.

Ir conformando, abriendo espacios alternativos de intercambio de saberes, que nos permita a todos, jóvenes y adultos ir transitando por ellos en un espacio -tiempo que podríamos nombrar “ un mientras tanto”, a fin de ir caminando hacia los cambios para una nueva sociedad más justa y libre.

Pero esta sociedad enferma, sigue pensando en más cárceles, en muerte, porque simplemente es reproductora de lo que vivió. Esto que vivió la apartó de la vida y ahora se asusta de lo que ella misma engendró.

No se nos ocurre otra cosa más que desear se abran corazones, casas, colectivos sociales para desde allí intentar al menos cambiar la pisada.

Hay o no hay compañeros; enfermeros, trabajadores, maestros, profesores, artistas, músicos, artesanos cocineros? ; Entonces porque seguir atrapados en la malla del sistema? Tenemos un potencial más que suficiente para dar comienzo a una etapa liberadora desde nuestros propios espacios.

Luna

16 11 2011

viernes, 11 de noviembre de 2011

SOLEDAD MASIFICADA


Acabo de leer el ultimo libro de Zygmunt Bauman "44 Cartas desde el mundo liquido" (pueden leer la reseña del libro aquí) y me he tomado el trabajo de transcribir un capitulo del mismo titulado "Soledad masificada". Lo hago en el interés de que conozcan mejor el pensamiento de Bauman y de que reflexiones sobre este tema que se trata en el capitulo ya que ha dado lugar a muchas discusiones por que los que están dentro del mundo virtual, maravillados por los juguetes tecnológicos actuales, a lo mejor no sean tan consciente de la magnitud del problema. No se trata de intercambiar fotos con amigos ni de encontrarse en el camino un príncipe azul, se trata de que nos estamos convirtiendo en seres solitarios. Veamos:

SOLEDAD MASIFICADA

En la página web de la revista Chronicle of Higher Education (http://chronicle.com) se publicó recientemente el caso de una adolescente que enviaba 3.000 mensajes de texto al mes. Esto significa que enviaba una media de cien mensajes diarios, es decir, uno cada diez minutos de vigilia, «por la mañana, a mediodía y por la noche, en días laborables y fines de semana, en las horas de clase, a la hora de comer, a la hora de hacer los deberes y a la hora de lavarse los dientes». Lo que se desprende es que no estaba sola más de diez minutos; es decir, nunca estaba a solas «consigo misma », con sus pensamientos, sueños, preocupaciones y esperanzas. A estas alturas habrá olvidado, probablemente, cómo se vive —se piensa, se hacen cosas, se ríe o se llora— en compañía de uno mismo, sin la compañía de los demás. Es más, nunca ha tenido la oportunidad de aprender ese arte. Si en algo no es la única es en su incapacidad de practicarlo…

Los dispositivos de bolsillo para enviar y recibir mensajes no son las únicas herramientas que necesitan esa chica y las demás personas que, como ella, sobreviven sin ese arte. El profesor Jonathan Zimmerman, de la Universidad de Nueva York, observa que hasta tres de cada cuatro adolescentes estadounidenses se pasan todos los minutos de su tiempo disponible pegados a los sitios web de Facebook o MySpace: chateando. Sugiere Zimmerman que están enganchados a provocar y recibir ruidos electrónicos o destellos en la pantalla. Los sitios web de chat son, según este autor, nuevas drogas muy potentes a las que son adictos los adolescentes. Son bien conocidos los síndromes de abstinencia que sufre la gente, joven o no tan joven, adicta a otro tipo de drogas; cabe imaginar, por tanto, la agonía por la que pasarán esos adolescentes si algún virus (o sus padres, o sus profesores) les bloquea las conexiones a Internet o les deja los móviles inoperativos.

En este mundo impredecible, siempre sorprendente y obstinadamente desconocido, la posibilidad de quedarse solo puede resultar espantosa; podríamos citar numerosas razones para concebir la soledad como un estado sumamente desagradable, amenazador y terrorífico. Sería tan injusto como estúpido culpar sólo a la electrónica de lo que le sucede a la gente nacida en un mundo entretejido de conectividad por cable o inalámbrica. Los artilugios electrónicos responden a una necesidad que no han creado; lo máximo que pueden haber hecho es agudizar y acentuar una necesidad ya creada previamente, a medida que los medios que inciden sobre ella han pasado a estar tentadoramente al alcance de todos, sin que requieran mayor esfuerzo que pulsar unas teclas. Los inventores y vendedores de los «Walkman», los primeros dispositivos móviles que permitían «oír el mundo» cuando y donde quisiera el usuario, prometían a sus clientes: « ¡Nunca más (volverá a estar) solo!». Evidentemente, eran conscientes de lo que decían, y sabían por qué este eslogan publicitario probablemente iba a aumentar las ventas de los dispositivos, como de hecho ocurrió en incontables millones de casos. Sabían que en las calles había millones de personas que se sentían solas y detestaban la soledad como algo doloroso y aborrecible; personas no sólo privadas de compañía, sino que sufrían a causa de dicha ausencia. A medida que aumentaban los hogares familiares vacíos durante el día, y las chimeneas y los comedores eran sustituidos por los televisores en todas las habitaciones —a medida que el individuo, podríamos decir, «quedaba atrapado en su propio capullo»—, cada vez menos gente podía contar con el animoso y vigorizante calor de la compañía humana; sin ella no sabían cómo llenar sus horas y sus días.

La dependencia del ruido ininterrumpido que emitía el Walkman ahondó el vacío que dejaba la falta de compañía. Y cuanto más se hundían los usuarios en ese vacío, menos capaces eran de utilizar los medios anteriores a la alta tecnología, como los músculos y la imaginación, para escapar de él. Con la llegada de Internet, fue posible olvidar u ocultar ese vacío y, por lo tanto, eliminar su toxicidad; al menos se pudo aliviar el dolor que causaba. Esa anhelada compañía, cada vez más ausente, parecía haber vuelto a través de las pantallas electrónicas más que por las puertas de madera, y en una nueva encarnación analógica o digital, pero virtual en ambos casos: la gente que luchaba por evitar la tortura de la soledad descubrió que esta nueva forma suponía una notable mejora con respecto a la modalidad cara a cara y mano a mano. Con el olvido o la falta de aprendizaje de las habilidades interactivas presenciales, todos los aspectos que podían entenderse como carencias de la «conexión» virtual online fueron acogidos como una ventaja. Lo que ofrecían Facebook, MySpace y otros sitios similares ha sido recibido como lo mejor de ambos mundos. O, al menos, eso les parecía a quienes anhelaban desesperadamente la compañía humana pero se sentían incómodos, ineptos o desafortunados en los encuentros sociales.

Para empezar, ya no es necesario estar solos. En cualquier minuto —veinticuatro horas al día, siete días a la semana— basta con pulsar un botón para que aparezca la compañía, como por arte de magia, de entre una colección de seres solitarios. En ese mundo online, nadie está lejos nunca, todos parecen estar constantemente a nuestra disposición, y aunque alguno se quede dormido en un determinado momento, siempre hay alguien dispuesto a enviar un mensaje, o a parlotear unos segundos, de forma que la ausencia temporal pase desapercibida. En segundo lugar, se puede entablar «contacto» con otras personas sin iniciar necesariamente una interacción que amenace con entregar rehenes al destino, o que siga una trayectoria poco deseable. El «contacto» puede romperse al menor indicio de que la interacción sigue un rumbo inadecuado: por lo tanto, no existe el riesgo, ni tampoco la necesidad de buscar excusas, disculparse o mentir; basta con una sutil pulsación, totalmente indolora y segura. Ya no es necesario temer la soledad, ni exponerse a las exigencias ajenas, a una exigencia de sacrificio o compromiso, de hacer algo que a uno no le apetece sólo porque otros lo desean. Esa reconfortante sensación puede disfrutarse incluso

en medio de una sala abarrotada, o merodeando entre los concurridos vestíbulos de un centro comercial, o paseando por la calle entre multitud de amigos y transeúntes; siempre cabe la posibilidad de «estar espiritualmente ausentes» y «solos», así como de notificar a los demás la voluntad de no estar en contacto, aquí y ahora; es posible apartarse de la multitud tecleando un mensaje dirigido a alguien que se encuentra físicamente ausente y que, por lo tanto, momentáneamente no exige ni se compromete, un «contacto » seguro, o bien ojeando un mensaje que acaba de llegar de una persona así. Con este tipo de dispositivos en la mano, es posible, si se desea, estar solos en medio de un rebaño en estampida; y de forma instantánea, en cuanto la compañía resulta demasiado agobiante y opresiva. No juramos lealtad hasta la muerte, y cabe esperar que siempre haya alguien «disponible» cuando lo necesitemos, sin tener que soportar las desagradables consecuencias de estar constantemente disponibles para los demás…

¿Es el paraíso terrenal? ¿Se cumple, por fin, el sueño? ¿Se ha resuelto la ambivalencia supuestamente inquietante de la interacción humana, reconfortante y estimulante, pero engorrosa y llena de escollos? Las opiniones en este punto están divididas. Lo que parece incuestionable, sin embargo, es que hay que pagar un precio por todo ello, un precio que puede resultar, si se piensa bien, demasiado elevado. Porque cuando uno pasa a estar «siempre conectado», puede que nunca esté total y verdaderamente solo. Y si nunca está solo, entonces (por citar una vez más al profesor Zimmerman), «es menos probable que uno lea un libro por placer, dibuje, se asome a la ventana e imagine mundos distintos de los propios… Es menos probable que uno se comunique con la gente real del entorno inmediato. ¿Quién quiere hablar con sus familiares si tiene a los amigos a un clic de distancia?» (En una fascinante diversidad y en cantidades inagotables; hay, quisiera añadir, quinientos «amigos» o más en Facebook).

Al huir de la soledad, se pierde la oportunidad de disfrutar del aislamiento, ese sublime estado en el que es posible «evocar pensamientos », sopesar, reflexionar, crear y, en definitiva, atribuir sentido y sustancia a la comunicación. Pero entonces, al no haber paladeado su sabor, uno nunca sabrá lo que se ha perdido, la ocasión que ha dejado pasar.

Tomado de "44 cartas desde el mundo liquido" de Zygmunt Bauman. Editorial Paidos. Ed 2011.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Bauman tiene razón



El pasado 19 de octubre John Brown refutaba en Rebelión unas declaraciones del filósofo polaco Zygmunt Bauman aparecidas en el diario El País en las que se venía a sostener que el movimiento 15M no es capaz de establecer una respuesta, una alternativa constructiva al sistema imperante. La causa de ello para Bauman estriba en que este movimiento es puramente emocional y carece de la racionalidad necesaria para construir alternativa alguna.
El señor Brown intentaba en su refutación negar que el movimiento careciera de racionalidad, todo lo contrario, y ponía de ejemplo a las asambleas del 15M para avalar su tesis. Estas asambleas, para Brown, no sólo son escenarios donde confrontar diferentes tipos de argumentación, lo que sería muestra evidente de la racionalidad del fenómeno, sino que en ellas los participantes se han dotado de una metodología y gestualidad que intentan suprimir en la comunicación asamblearia las expresiones de emocionalidad. Por tanto, y negando las premisas de Bauman, se deduce que el 15M tiene una capacidad plena de construir racionalmente una alternativa, sosteniendo Brown literalmente que no “puede decirse que el 15-M carezca de organización ni de programa”. Más allá del debate sobre la emocionalidad o la racionalidad del movimiento 15 M me interesaría resaltar que el texto de Brown es altamente representativo del pensamiento doctrinario que mueve este fenómeno socio-político y de sus contradicciones profundas. Vaya por delante que evidentemente, y como en todo movimiento de masas, existe una mezcla en diferentes proporciones de emocionalidad y de racionalidad. El actuar del ser humano no es más que el fruto de una interrelación entre el pensar y el sentir, y como algunos autores defienden, ambos mecanismo son difíciles de discriminar en ocasiones. Si bien Bauman puede haber caído en la exageración de negar todo tipo de racionalidad, Brown cae en la misma falta al hacernos creer que la emocionalidad del movimiento está siendo reprimida por una serie de mecanismos eficaces. Dice que “llaman la atención el tono y las maneras civilizados, resultado de una disciplina de debate colectivo muy particular que proscribe los aplausos y las interrupciones verbales o sonoras de la palabra del orador”. Nada más alejado de la realidad. Es posible que Bauman no haya presenciado ninguna asamblea del 15M pero el que suscribe estas líneas sí y, aparte de que resulta imposible generalizar, he de asegurar que ese tono y manera civilizados son exactamente del mismo tenor, en líneas generales, que los modos y maneras de cualquier otro tipo de asambleas de cualquier otro tipo de movimientos, salvadas las excepciones. Esa disciplina de debate colectivo que proscribe aplausos o interrupciones verbales es incapaz de eliminar los códigos represivos de comunicación, logrando únicamente sustituir uno por otro nuevo, al que yo calificaría además como favorecedor de una coacción más acentuada que el de las asambleas tradicionales, ya que el nuevo sistema gestual silencioso, al considerarse, en principio, menos agresivo, tiende a utilizarse con un control racional mucho menor. Cuántas veces habré presenciado en las asambleas de la Puerta del Sol o en las de mi barrio, cómo a los pocos segundos de la toma de palabra por parte de un asambleísta aparecían gestos silenciosos de reprobación generando la subsiguiente coacción y falta de ámbito de recepción libre para el interviniente que termina por abandonar la palabra o por no tomarla más. Este tipo de expresiones tan automáticas no suele darse en asambleas de tipo tradicional. Y lo peor es que el código de gestos se ha convertido en parte de la mítica del 15M. Se nos presenta como un avance en la práctica asambleísta, pero no hace más que potenciar sus vicios. El“lenguaje gestual silencioso” se convierte en un código represor atronador para muchos participantes en las asambleas. Por tanto, ese mecanismo de represión de la emocionalidad, como no podía ser de otra forma, no solamente es completamente ineficaz, sino contraproducente para fomentar la participación, ya que debido a la interacción del propio método asambleario, inorgánico y espontaneísta por naturaleza, y del sistema gestual silencioso, tendente al automatismo, se potencia la toma de decisiones apoyándose y basándose, no en la calidad del argumento o en la solidez de los datos presentados (método más propio de los movimientos articulados en órganos representativos y responsables), sino en las cualidades del orador, como pueden ser su retórica, su simpatía o su pertenencia a grupos de apoyo asamblearios, menoscabando el debate en profundidad. Esta espontaneidad (que no es más que un producto de la emocionalidad) es potenciada, reitero, por ese tan ponderado código silencioso de gestos que facilita, por parecer más respetuoso que el código sonoro, el automatismo irracional de una respuesta al ponente. Por tanto Bauman no va descaminado. El pensador polaco afirma que la emoción “resulta especialmente inepta para construir nada” y que todos, en este movimiento, “están de acuerdo en lo que rechazan, pero se recibirían 100 respuestas diferentes si se les interrogara por lo que desean”. Brown, en su refutación, arguye por su parte que no se puede decir que el 15-M“carezca de organización ni de programa”. Brown, sin embargo no concreta qué tipo de organización existe en el 15-M, más allá de las asambleas y se contradice (o se descubre) a sí mismo cuando afirma “que su organización se genera y reproduce al ritmo mismo del debate y de la movilización colectiva”, sin definir más. Y en cuanto al programa, el propio Brown acaba por negar que exista, puesto que lo reduce únicamente a “perdurar como nueva figura de la democracia”. Y es que para Brown, el programa del 15-M no consiste en “proponer al poder que cambie tal o cual aspecto de su ejecutoria. A pesar de que las primeras reivindicaciones del movimiento proponían al poder un cambio en las formas de representación (…) el lema central del movimiento “no nos representan”, ha ido cargándose de un nuevo contenido mucho más radical”. Dice Brown que “al poder capitalista neoliberal ya no hay mucho que proponerle”, quizá porque como él mismo ha dicho antes no tienen nada que proponer. Si Brown sostiene que están ante un “poder vacío” yo creo más bien que lo vacío no es ese poder sino más bien el movimiento que se le enfrenta, vacío de programas y de organización, tal y como sostiene Bauman. Pero para mí el problema básico no consiste tanto en la supuesta preponderancia de emocionalidad colectiva en el movimiento como en que la dirigencia del mismo (que existe y es real, a pesar del machacón discurso horizontalista) bebe de un pensamiento preliberal y caduco, y por lo tanto inoperante, bien reflejado en las palabras de Brown. Las referencias a Maquiavelo y Spinoza son buena muestra de ello. El movimiento 15M obviando todo el pensamiento liberal y marxista (e incluso anarquista) posterior, elude incluso la existencia de las clases sociales (cosa que ni siquiera hizo Adam Smith), y de los intereses que las mueven, pretendiendo reconstruir una comunidad ideal y homogénea de ciudadanos cuyo microrreflejo es la asamblea de iguales. Es decir, una utopía de tipo renacentista, puramente idealista. Es por ello que este movimiento no tiene capacidad de construir un programa de cambio real. Es aquí, en el plano de los presupuestos ideológicos y del programa que emana de ellos, donde esa racionalidad es sintomáticamente débil e incapaz incluso de verse a sí misma tal y como es; tan sólo de sentirse, pero no de analizarse. Es capaz de soñar, pero no de diagnosticar y recetar. Es ese sentido en que Bauman, por desgracia, tiene razón.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Nuestros Hijos o Nuestros Dueños??


Publicado por Ruddy Saviñon

Algunos amigos me han escuchado hablar sobre este tema y saben cuál es mi posición al respecto.

He leído algunos libros sobre Paternidad Responsable, Educación Infantil, Crianza Comprometida, etc. Y en todos ellos he encontrado un denominador común, ninguno respondía a las necesidades de los padres y de la sociedad. No me considero un experto ni mucho menos pero…..

Me explico. No es cierto que nuestros hijos son un reflejo de lo que somos nosotros. En estos tratados se nos ha querido vender la idea de que nuestra generación fue abusada psicológicamente y que por esto nuestras conductas están condicionadas por esos patrones de miedo y resentimiento hacia nuestros padres, las cuales debemos declinar como nocivas a la hora de generar ejemplos a nuestros hijos. Hemos sido condicionados por psicólogos y sociólogos para subliminar nuestro verdadero YO, el que nos fue inscrito a sangre y fuego en nuestra psiquis.

Creo que ya ha llegado el tiempo de volver a utilizar las cosas que funcionaron en el pasado. No me estoy refiriendo a castigos corporales extremos, como el guayo en las rodillas y las piedras en las manos, pero si a los valores.

Debemos entender que nuestros hijos no son nuestros, como decía Kalil Gibran, que se nos entregan como alumnos para prepararlos para la vida en sociedad. No son nuestros amigos, no deben serlo. Son seres humanos con defectos y virtudes separados de nosotros por el tiempo y el espacio, que tienen proyectos de vida, deseos y futuros diferentes a los nuestros.

Somos maestros de las cosas más delicadas, el amor, la vida en pareja, las creencias religiosas, la resolución de conflictos, la honestidad, etc.

Si dejamos que nuestros hijos nos coloquen en posición de hablarnos como a sus amigos, sería una falta del debido respeto a los mayores. Si permitimos que se comporten en casa como en un hotel, sin tareas que hacer, estaríamos criando seres irresponsables, débiles e inútiles. Si les cubrimos todas sus necesidades sin que entiendan el valor del dinero, del sacrificio y del trabajo para alcanzar lo que queremos, los estaríamos sentenciando a una vida de delincuencia y deshonestidad. Dice un refrán que si quieres crear un delincuente solo dale a tu hijo todo lo que te pida.

Ya es hora de demostrarnos a nosotros mismos que no somos malos ejemplos si sacamos nuestro verdadero SER, aquel que con una mirada de nuestros padres entendía que nos estaban mandando a salir de la habitación.

Los niños no deben estar en conversaciones de adultos (punto). Los padres no tienen que convencer a los hijos de lo que quieren, ellos saben lo que mejor les conviene. El dialogo es necesario hasta el momento en que se convierte en una puja de “dime y convénceme”, en ese instante está bien empleada la frase “porque lo digo yo”.

Si nuestros hijos fueran en verdad nuestro reflejo, la delincuencia juvenil no estaría tan propagada. Es cierto que en todas las generaciones ha habido delincuentes, pero puede que nuestros hijos rompan todos los moldes.

Nuestros padres hicieron un buen trabajo, nos enseñaron, quizás de manera muy rudimentaria, valores y compromisos. Todavía hoy se nos hace difícil decirle TU a una persona mayor, y aún con 4 décadas recorridas e hijos nuestros, sus palabras son órdenes.

Esperen la continuación de este tema.

Hasta luego, amigos conscientes.

by RUDDY SAVIÑON at 10:18 pm

domingo, 16 de octubre de 2011

Moda impuesta por celebridades genera creciente abandono de "perros de bolsillo"


martes, 4 de octubre de 2011

El consumismo te esclaviza con la promesa de ser feliz


Autor: Lucio Montlune. Publicado en: Pijamasurf

Desde hace décadas el aparato mediático cerró filas para promover un estilo de vida basado en una simple actividad: consumir. Aparentemente la élite percibió en el consumo al mejor aliado de un sistema financiero que venía gestándose desde el Renacimiento y que consagró su desarrollo con el surgimiento de las grandes corporaciones.

Analizando, incluso superficialmente, este mecanismo al cual se nos incentiva cotidianamente a través de distintas vías, es relativamente fácil percatarse que utiliza, como máximo estimulante, una promesa: la felicidad. Al asociar el acto de consumir con la posibilidad de que seas feliz, millones de personas se vuelcan a perseguir ese estado abstracto, históricamente codiciado, que representa ser feliz.

Pero dentro de la dinámica del consumo la felicidad es algo que jamás se alcanzara, pues haciendo honor a la épica canción de los Rolling Stones, “I can’t get no satisfaction”, se trata de un modelo explícitamente construido para evitar que llegues a tu fin y, en cambio, vivas atrapado en un proceso simulado de búsqueda de felicidad. Pero ser esclavo de este espejismo no es la única consecuencia de volcarte a consumir. También existen otros efectos como la pérdida de identidad, la alienación e incluso la pérdida de una autoestima genuina.

Y es que a fin de cuentas el problema de raíz, que origina las consecuencias recién mencionadas, se debe a que una persona deposita su identidad (esto es, su capacidad de diferenciación con respecto a la otredad) alrededor de los artículos y productos que compra. Paralelamente se olvida de buscar respuestas en su interior, desestima por completo el auto-conocimiento y comienza a asociar íntimamente su valor como individuo a aquellos objetos que posee. Y es precisamente por estas características psicosociales que el consumismo termina por ser una eficiente prisión para millones de personas.

A pesar de que el consumismo es un estilo de vida que ya estas alturas pudiese considerarse añejo, lo cierto es que con el paso del tiempo hemos sido testigos de manifestaciones cada vez más patológicas en torno a este fenómeno. Desde iglesias adquiridas para transformarlas en centros comerciales (con el peso simbólico que lleva implícita esta acción) o personas que venden sus propios órganos para adquirir el gadget de moda, hasta estudios que confirman que ciertas marcas activan la misma región neurológica en algunas personas que la detonada por principios religiosos.

Pero si bien estamos parados en el clímax del consumismo, también podríamos hablar de que, tal vez, estamos también viviendo el apogeo de una conciencia que eventualmente pudiese obligar a un rediseño de la actual filosofía de vida, algo que inevitablemente terminaría por impulsar un replanteamiento de las estructuras económica, cultural y, por qué no, psicosocial.

Esta conciencia ha encarnado en diversos movimientos que intentan hacer frente a la inercia masiva, sagazmente manipulada, que envuelve a la mayoría de la población. Hace unos días se habló en Pijama Surf de un movimiento global conocido como los Freegans, el cual, si bien fue tejiéndose desde principios de los setentas, en realidad no llegó a consumarse como tal hasta hace poco menos de veinte años. Sus miembros, además de ser veganos, una estricta corriente vegetariana, promueven la recolección de deshechos aún aprovechables (recordemos que uno de los axiomas del consumismo es desechar prontamente para sustituir el producto por uno nuevo).

Los Freegans han declarado una guerra frontal al comercio convencional y en especial a ciertos anti-valores que sostienen el actual sistema como la avaricia, la frivolidad y el materialismo. A cambio enarbolan como bandera la promoción de la generosidad, la libertad y la cooperación.

Otro movimiento interesante de reciente creación es el llamado “Decrecimiento”. Esta corriente propone la disminución del consumo y la producción controlada, teniendo como premisa el respeto al medio ambiente, a la coexistencia de ecosistemas y al ser humano. Como su nombre lo indica, el Decrecimiento condena la máxima que rige el actual sistema financiero, es decir, el crecimiento económico a toda costa. Vale la pena enfatizar en que, según ha sido probado, el hecho de que un país crezca económicamente pocas veces se traduce en una mayor calidad de vida para sus habitantes.

Sustentado en una teoría expuesta por el filósofo y escritor Nicholas Georgescu-Roegen en su obra sobre bioeconomía The Entropy Law and the Economic Process (1971), el Decrecimiento tiene como antecedentes las corrientes anti-industriales del siglo XIX, encabezadas por Henri David Thoreau, en Estados Unidos, y Lev Tolstoi, en Rusia. Esta corriente remarcaba el valor de la individualidad y favorecía la creatividad sobre la rentabilidad.

En palabras el profesor español Carlos Taibo, un activo promotor de este movimiento alter-económico, quedan impresas las principales razones para condenar el crecimiento económico:

«En la percepción común, en nuestra sociedad, el crecimiento económico es, digamoslo así, una bendición. Lo que se nos viene a decir es que allí dónde hay crecimiento económico, hay cohesión social, servicios públicos razonablemente solventes, el desempleo no gana terreno, y la desigualdad tampoco es grande. Creo que estamos en la obligación de discutir hipercríticamente todas estas. ¿Por qué? En primer lugar, el crecimiento económico no genera —o no genera necesariamente— cohesión social. Al fin y al cabo, este es uno de los argumentos centrales esgrimidos por los críticos de la globalización capitalista. ¿Alguien piensa que en China hay hoy más cohesión social que hace 15 años? [...] El crecimiento económico genera, en segundo lugar, agresiones medioambientales que en muchos casos son, literalmente, irreversibles. El crecimiento económico, en tercer término, provoca el agotamiento de los recursos que no van a estar a disposición de las generaciones venideras. En cuarto y último lugar, el crecimiento económico facilita el asentamiento de lo que más de uno ha llamado el “modo de vida esclavo”, que nos hace pensar que seremos más felices cuantas más horas trabajemos, más dinero ganemos, y sobre todo, más bienes acertemos a consumir.

»Por detrás de todas estas aberraciones, creo que hay tres reglas de juego que lo impregnan casi todo en nuestras sociedades. La primera es la primacía de la publicidad, que nos obliga a comprar aquello que no necesitamos, y a menudo incluso aquello que objetivamente nos repugna. El segundo es el crédito, que nos permite obtener recursos para aquello que no necesitamos. Y el tercero y último, la caducidad de los productos, que están programados para que, al cabo de un periodo de tiempo extremadamente breve, dejen de servir, con lo cual nos veamos en la obligación de comprar otros nuevos».

Pero más allá de reclutarte en las filas de alguna corriente anti-consumista —de convertirte en Freegan, en Decreciente o en alguna otra de estas loables tribus contemporáneas— lo cierto es que si quieres hackear tu propio estilo de vida consumista basta con esforzarte un poco para ejercer conciencia cotidiana sobre tus actos, sobre tu auto-percepción y sobre tus principios.

Sería interesante que recapitularas un poco a propósito de tus posesiones materiales, con una perspectiva crítica, tratando de definir cuáles de ellas inciden realmente sobre tu calidad de vida. Y no se trata de abandonar todas tus pertenencias como Daniel Suelo, el dharma blogger, e irte a la montaña (lo cual tal vez no te haría mal). Se trata de entender cuáles son los objetos, artículos o productos que realmente enriquecen tu vida y te acercan a ese edénico estado que te promete el consumo, la felicidad.

Y ya entrado en esa reflexión, también sería bueno que analizaras aquello que en realidad te aporta felicidad (tratando de excavar más allá de los múltiples espejismos a los que hemos decidido atarnos). Finalmente, valdría la pena que definieras tus cualidades personales, tus mayores virtudes, con respecto al entono, incluyendo obviamente a la gente que te rodea, pero también respecto a tu propia persona. Y al final de este nutritivo proceso, lo más probable es que termines por darte cuenta de que gozas de una identidad propia, que tu rol social poco tiene (o poco debería tener) que ver con lo que consumes, que vives rodeado de objetos que difícilmente harán más lúcida tu existencia, que pasas la mayor parte de tu vida trabajando para poder comprar cosas que ni siquiera quieres y, sobretodo, que la felicidad, por naturaleza, no tiene precio.